PollyStop
C1 · Stretch yourself 288 words · 3 min

Un grano de sal

At dawn Polly sits on the lighthouse at the very tip of the town, watches the fishing boats leave, and flies out over the sea with the taste of one grain of salt.

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Spanish voice

En su última mañana Polly voló hasta la punta misma de la península, donde al pueblo se le acaba la tierra. Allí, sobre el viejo malecón, se alza un pequeño faro blanco junto a una iglesia redonda, y las olas llegan hasta la misma piedra. Desde la punta el pueblo parecía de verdad un barco: el campanario era su mástil, los tejados su carga, y todo él se adentraba en el Adriático manteniendo el rumbo.

Las barcas de pesca salieron del pequeño puerto una tras otra, con los motores como un murmullo grave sobre el agua q...

Las barcas de pesca salieron del pequeño puerto una tras otra, con los motores como un murmullo grave sobre el agua quieta, y cada una dejaba una estela de luz. Muy arriba, la campana de la torre dio la hora y el sonido rodó por los tejados y se perdió sobre el mar. En la plaza, el violinista de bronce estaba solo sobre su piedra blanca, y el primer sol lo encontró a él antes que a nada.

Polly aún tenía en la lengua el sabor de un solo grano de sal, o creía tenerlo, que venía a ser lo mismo. Mar, sol, r...

Polly aún tenía en la lengua el sabor de un solo grano de sal, o creía tenerlo, que venía a ser lo mismo. Mar, sol, rastrillos de madera y manos pacientes, la misma receta desde hace más de setecientos años, y un pueblo de casas rosas y ocres levantado con sus ganancias. Es extraño construir un pueblo con algo que se deshace bajo la lluvia. Más extraño todavía es que funcionara.

Dio una vuelta a la península, baja sobre los tejados, pasando por los balcones de encaje, la zarpa gastada del león ...

Dio una vuelta a la península, baja sobre los tejados, pasando por los balcones de encaje, la zarpa gastada del león y la cálida plaza blanca, y luego se elevó con el viento de la mañana. Detrás de ella, el barco de piedra se fue haciendo pequeño y no se movió. Delante, el mar estaba abierto y brillante, y sabía, muy levemente, a sal.

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